Como conté, no tenía problemas para jugar sola. Me gustaba hacerlo porque no tenía que compartir mis roles con nadie. Igual, tenía mis amigas: las del barrio y una muy especial en bailes. En la esquina de casa vivía Vicky. El papá era cartero y, cuando volvía a su casa después de la larga caminata, se sentaba a la mesa a tomar una cerveza y a comer sandwiches de mortadela. Nos convidaba, y a mí ese fiambre me encantaba aunque lo comía a escondidas de Mami: ella sostenía que lo preparaban con carne de caballo y, para que le tuviera más asco, agregaba "y de caballos de calesita, pobrecitos ..." Nunca había visto un caballo arrastrando una calesita (cuando las conocí ya andaban con motor) así que me imaginaba que los caballos a los que se refería eran los que yo montaba para dar vueltas e intentar sacar la sortija.
A Mami mucho no le entusiasmaba esa amistad con Vicky: era gente humilde ... Pero yo lo pasaba bomba. Era una familia inmensa, y siempre tenían motivo para reunirse a celebrar algo. Vicky tenía muchos primos y primas de nuestra edad, y los grandes se reían a carcajadas.
En mi casa nunca se festejaba nada. Hasta los cumpleaños eran aburridos. Mi mamá estaba distanciada de toda su familia (menos de mi abuela) y la familia de Papi estaba desparramada por toda la República, aunque la sede (es decir, la casa de mis abuelos) quedaba en Mercedes (Bs As) que, de todas formas, está bastante lejos de La Plata. Viajábamos allá una o dos veces por año, y me gustaba. Coincidíamos con mis tíos, una gente genial, y con mis primos, varios de mi edad. Mis abuelos paternos eran amorosos. Ya hablaré de ellos.
Tenía en el barrio, además, otras amigas: Piky y Gladys, dos hermanas muy divertidas, Alicia, y ellas a su vez, tenían otras amigas. A la tardecita, después de haber vuelto de la escuela, de haber tomado el Toddy con pan con manteca y azúcar y de escuchar por radio a Tarzán y a Sandokán, nos juntábamos en la esquina a jugar a las rondas, a la mancha, a la escondida, hasta que se hacía de noche y nos llamaban a cenar. En esa época los chicos podíamos jugar en la calle sin correr riesgos ...
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