El año que nació mi sobrina estuvo lleno de acontecimientos rápidos y complicados para mi familia. Yo sólo los observaba y me mantenía a distancia envolviéndome en mis ensoñaciones. Lo único importante para mí era que sería tía a los nueve años, algo impensado para el resto de mis amiguitas y compañeras de escuela y de bailes.
La segunda de mis hermanas, y la que más afecto me demostraba, se había puesto de novia dos o tres meses después de que mi hermana mayor se casara. El novio era un tipo bastante desagradable hasta para mis ojos de nena. Mis hermanos lo habían bautizado "El torpe", apodo que le quedó para siempre, sin que llegara a sus oídos. Mis padres estaban enfurecidos con esa relación. Cabe aclarar que tampoco estaban de acuerdo con el que ya se había convertido en yerno oficial. Mami había soñado para sus hijas maridos llenos de dinero y cubiertos de títulos. El primero estaba haciendo su carrera en la policía, tenía fama de mujeriego y era muy indiferente. Este otro candidato era un mediocre absoluto. Mi hermana mayor sostenía que su hermana se había puesto de novia con él por celos, ya que ella ya se había casado. Mi hermano lo imitaba y a mí me causaba mucha gracia. Mi mamá despotricaba todo el día. Mi papá la apoyaba, pero no emitía comentarios. Pocos días después de que naciera mi sobrina, mi hermana y "El torpe" se comprometieron. La indignación familiar fue en aumento y empeoró cuando anunciaron que se casarían en pocos meses más. Recuerdo el clima de mi casa en esos días: era una tragedia. No sé si sentía miedo o curiosidad cuando Mami y mi hermana se enfrentaban en terribles discusiones, que terminaban cuando ambas se encerraban en sus propios cuartos a llorar. De todas maneras, con mi sobrinita, mis juegos, mis danzas y mis amiguitas lo pasaba muy bien, así que aunque me asustara un poco con las rencillas, mi imaginación volaba y lo solucionaba enseguida.
El día del casamiento fue un caos. Hasta yo lloré escuchando las amenazas de Mami. Sin embargo, yo ocultaba una esperanza: la de ser tía nuevamente, considerando lo que había ocurrido con el casamiento anterior.
Y se hizo realidad por partida doble: quedaron embarazadas mis dos hermanas, por lo que sin llegar a tener 10 años, tendría tres sobrinos para envidia de mis amistades ...
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