Planté árboles. Tuve tres hijos. Pero nunca escribí un libro, y no creo que lo haga aunque todos los que me conocen me hayan dicho siempre que tendría que hacerlo. No por mis cualidades como escritora, sino porque mi vida ha estado siempre llena de anécdotas. Desde que estaba en la panza de mi mamá. Ella, con un embarazo de siete meses, se enteró de que mi papá (marino, de carrera ... eso sí) se inventaba guardias para estar con otra damisela.
Soy la cuarta hija de ese matrimonio. Dos mujeres y un varón me anteceden. Con varios años de distancia entre sus nacimientos y el mío. Sin embargo (¿inocentes? ¿distraídos?), no se dieron cuenta de que mami estaba en la dulce espera de mi persona.
Siempre contaron que, cuando yo nací, como mi mamá estaba furibunda con mi papá por lo que le había descubierto,la noche del 15 de diciembre de 1946, mis hermanos tuvieron que ir a la cama temprano. Mi hermana mayor y mi hermano (que es el tercero en la lista) se durmieron enseguida.La segunda de mis hermanos se quedó despierta y escuchó que mi mamá le decía a mi papá: "Me voy". Mi hermana se levantó sin hacer ruido y espió: mami se iba con un bolso, y mi papá la siguió. Despertó a mis hermanos y les dijo "¡¡ Papito y Mamita nos abandonaron!!"
Quiero aclarar que, para ese día, mis hermanas tenían 12 y 13 años y mi hermano 7.
Mi hermana mayor, muy decidida, abrió un tarro de dulce de leche Gándara de 3 Kg, que estaba intacto, les dio una cuchara a cada uno y les dijo "Vamos a esperarlos despiertos ... ¡¡ coman!!"
No sé cuánto les duró el insomnio o la preocupación. La cuestión es que, al día siguiente, o sea el 16 de diciembre de 1946, Papi los despertó y les dijo que se lavaran y cambiaran, porque tenían que ir a visitar a un amigo suyo que estaba internado. De Mami ... ni rastros. Y tampoco preguntaron.
Así llegaron al Instituto Médico Platense, abrieron la puerta de una habitación y la vieron a Mami en una cama, junto a una cunita.Dicen que mis hermanos se quedaron duros ... mis hermanas se acercaron a ver lo que había en la cuna, pero mi hermano permaneció estático en la puerta. Mi mamá le preguntó si no quería conocer a su nueva hermanita, y él dijo que no.
Mi papá tuvo una felicísima idea: como el Instituto Médico Platense queda enfrente del zoológico de La Plata, le propuso cruzarse y cambiarme por un mono ... ¡¡ Y mi hermano aceptó !!
Claro, no lo hicieron, y aquí estoy yo ...
Mi vida es un verdadero anecdotario. Como no voy a escribir un libro, volcaré todas mis anécdotas en este blog.
¡¡ Nos vemos !!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario